Quiénes somos
AiForHuman.org es una asociación internacional sin ánimo de lucro fundada en 2018 y formada hoy por más de 1.500 miembros repartidos por todo el mundo: ingenieros de inteligencia artificial, filósofos y profesionales en activo de prácticamente cualquier área laboral. Nos une una convicción que en 2018 era minoritaria y hoy empieza a ser urgente: que la inteligencia artificial puede orientarse a potenciar a quien trabaja en lugar de a sustituirlo, y que hacerlo es además la opción más competitiva.
Qué vimos antes de que fuera evidente
La asociación nació de un grupo de profesionales que llegó a una conclusión incómoda cuando todavía no era noticia: que las redes neuronales, al alcanzar su punto de madurez, tendrían una capacidad disruptiva de una escala distinta a la de cualquier automatización anterior. No sobre una tarea concreta ni sobre un oficio concreto, sino sobre la estructura misma del empleo. Y, por derivación, sobre los cimientos de la sociedad que ese empleo sostiene.
Aquella previsión no venía del pesimismo. Venía de mirar de cerca lo que estos sistemas ya eran capaces de hacer y de proyectar con honestidad hacia dónde iba la curva.
Lo que siguió fue la pregunta difícil: si esa absorción va a producirse, ¿existe alguna forma de amortiguar su velocidad que no consista en frenar la tecnología, algo que nadie ha logrado nunca?
La respuesta a la que llegamos
La conclusión del grupo fue que sí, y que solo había un camino viable: construir sistemas de inteligencia artificial de potenciamiento humano lo bastante buenos como para competir y ganar frente a los sistemas sustitutivos.
No pedir protección. No apelar a la responsabilidad social. Construir la alternativa y demostrar que un centro de trabajo con personas potenciadas alcanza mejores niveles de eficacia, calidad, productividad y seguridad que uno que se ha limitado a prescindir de ellas.
Si eso se sostiene —y nuestra experiencia dice que se sostiene— entonces el mercado deja de ser una amenaza para el empleo y pasa a ser el mejor aliado que tiene. Ese es el antídoto que defendemos.
Quién forma la asociación
La composición no es casual, y es probablemente lo más singular que tenemos.
Ingenieros de inteligencia artificial. Muchos de los mejores del mundo se han ido afiliando a lo largo de estos años. No son observadores del fenómeno: son quienes construyen los sistemas. Su presencia es lo que convierte nuestra posición en algo aplicable y no en un manifiesto.
Filósofos. Porque la pregunta de qué debe hacer una máquina y qué debe seguir haciendo una persona no es una pregunta técnica, y tratarla como si lo fuera es la manera más rápida de contestarla mal.
Profesionales en activo de cualquier área. Contables, juristas, sanitarios, docentes, técnicos, diseñadores. Son quienes conocen su oficio por dentro, y sin ellos es imposible saber qué parte de un trabajo puede asistirse y qué parte constituye el criterio que hace falta preservar.
| Perfil | Qué aporta a la asociación |
|---|---|
| Ingenieros de IA | Construyen los sistemas. Convierten la posición en algo aplicable, no en un manifiesto. |
| Filósofos | Delimitan qué debe decidir una máquina y qué no. Es una pregunta previa a la técnica. |
| Profesionales en activo | Conocen su oficio por dentro. Sin ellos no se distingue ejecución de criterio. |
Somos una organización sin ánimo de lucro. No vendemos tecnología ni representamos a ningún proveedor. Nuestro trabajo es el debate, la elaboración de ideas y el apoyo a quienes las llevan a la práctica.
Un ámbito resuelto y muchos por abrir
Hay un terreno donde nuestra posición ha dejado de ser una hipótesis: la industria.
La inteligencia artificial lleva décadas presente en plantas de producción, mucho antes de que el debate llegara a la opinión pública. Esa antigüedad nos ha dado algo que ningún otro sector tiene todavía: tiempo, casos reales y resultados medidos. En ese ámbito la asociación ha acumulado formas concretas de defender puestos de trabajo mediante potenciamiento, con cifras que se sostienen delante de una dirección financiera.
El resto de la economía no tiene aún su equivalente. Y lo necesita, porque la presión sustitutiva ya ha llegado a los servicios jurídicos, a la contabilidad, al desarrollo de software, a la atención al cliente, al diseño y al diagnóstico médico.
Trasladar ese ejercicio sector a sector es el trabajo abierto de la asociación, y la razón por la que hacemos llamamientos permanentes a profesionales de cada ámbito.
Presencia internacional
La asociación es internacional desde su origen y sus miembros trabajan en contextos muy distintos. Mantenemos nuestra presentación en doce idiomas porque la discusión sobre el futuro del trabajo no puede ser patrimonio de quienes leen en inglés.